Fue en aquel otoño de 2013, llovió todo el día y hacía mucho frio.
Cuando me encontraba paseando por la calle, entonces vi a una persona intentando ayudar a otra a la que le iba a atropellar un coche. Cuando vi aquella heroica acción, supe que no podía quedarse ahí, tenía que ser un héroe reconocido y no otro transeúnte más que se pierde en la niebla de aquel día.
-Se conduce mal en esta ciudad, dijo el héroe. pero, como iba a darle a esta persona el reconocimiento que merece. Para empezar lo agarré antes de que se fuera y lo felicité, le pregunté el nombre.
Se llamaba Ramiel Ortiz Guerrero, le dije que porque no iba a un periódico a contar su verdad. Nadie me creería. Entonces fue cuando me di cuenta de que por eso los verdaderos héroes no salen a la luz,
de que sirve advertir si nadie va a hacer caso y van a llamarte loco. así es como nuestros supuestos héroes son futbolistas, jugadores de baloncesto ,deportistas en general... nadie que pasó por allí lo felicitó, el hombre al que salvó fue el único que se lo agradeció. Para que al final ese héroe solo quede en los recuerdos
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